¿Está tu corazón en alerta?
« A su lado pasaba un vendedor de roscas con la tabla en la cabeza y la hora pegada: lo paró y le compró una.»
«Ser el primero constituye en toda ocasión una íntima satisfacción para cualquier hombre.»
«Se trataba de una arquitectura, diríamos, de movimiento helado.»
«Entonces apareció la estatua de Jesús ascendiendo al cielo.»
«Recuerdo la mañana de un lejanísimo septiembre, cuando por primera vez tomé contacto con los famosos Dolomitas. Yo tenía quince años y la montaña se me había metido ya muy dentro, casi como un amor obsesivo».
«Todavía no me he rendido, tengo sueños...»
«Como si la vida entera fuera una gran fiesta de disfraces...»
«Helados, experimentamos las condiciones de hipotermia que prefiguran la muerte».
«¿Está bien la soledad? Sí, está bien, lo único es que da perspectivas dramáticas».
«El 23 junio había una claridad difuminada. El cielo palpitaba de nubes grises.»
«Monique no sentía ninguna vergüenza, ningún remordimiento. Aquella compañía de una hora no le había prometido nada. No mentía.»
«Y de manera automática me encontré a mí mismo buscando una posible ruta de ascenso».
«Yo me preguntaba, pero olvidaba responder. Me soñé una vida, pero me olvidé de ser. Viajé alrededor del todo, pero me olvidé de partir: pues preso estaba aquí, en Aniara».
«Tened en cuenta que nadie lo vio todo. Os cuento lo que yo vi».
«No es que tuviera una vida horrible, fue tan solo una infancia no apta para un ser humano».