«Se trataba de una arquitectura, diríamos, de movimiento helado.»
«Ser el primero constituye en toda ocasión una íntima satisfacción para cualquier hombre.»
« A su lado pasaba un vendedor de roscas con la tabla en la cabeza y la hora pegada: lo paró y le compró una.»
«Desde que empecé a escribir nunca supe ni quise ser más que una fiel y humilde cronista de mi memoria.»
«Como no estábamos en ningún lugar concreto podíamos ser lo que nos viniera en gana.»
«Lo que la gente no entiende de este sitio es que la idea real no es hacer grandes películas, sino disfrutar la vida al sol.»
«Hemos llegado a la conclusión de que Portugal nos gustará.»
«Lo llamo el efecto Trieste, como si durante un breve instante proverbial me hubiera escapado del tiempo a ninguna parte.»
«Yo lo único que sé es vivir, yo solo creo en la vida y no me puedo imaginar otra cosa.»
«Me gustaría retratar la flor de loto en medio del barro.»
«A eso de las dos de la noche la cueva del Tabou es una boca del infierno.»
«Tras la expulsión del jardín y el destierro al mundo de los campos de cultivo y del parto doloroso, la existencia humana inicia una cadena interminable de exilios de más y más jardines.»
«¿Qué era esto? ¿Acaso le zumbaban los oídos? ¿No sería una llamada del mundo exterior?»
«La calidad persuasiva, maligna y atractiva de la locura del protagonista nos atrapa poco a poco...»
«Me angustio ante la idea de plasmar esta visión tan pura de un modo definido, claro, intangible.»
«Su juventud anterior le parecía tan extraña como una enfermedad.» Clarice Lispector, Amor