«A eso de las dos de la noche la cueva del Tabou es una boca del infierno.»
«Me gustaría retratar la flor de loto en medio del barro.»
«Yo lo único que sé es vivir, yo solo creo en la vida y no me puedo imaginar otra cosa.»
«Lo llamo el efecto Trieste, como si durante un breve instante proverbial me hubiera escapado del tiempo a ninguna parte.»
«Hemos llegado a la conclusión de que Portugal nos gustará.»
«Lo que la gente no entiende de este sitio es que la idea real no es hacer grandes películas, sino disfrutar la vida al sol.»
«Como no estábamos en ningún lugar concreto podíamos ser lo que nos viniera en gana.»
«Desde que empecé a escribir nunca supe ni quise ser más que una fiel y humilde cronista de mi memoria.»
« A su lado pasaba un vendedor de roscas con la tabla en la cabeza y la hora pegada: lo paró y le compró una.»
«Ser el primero constituye en toda ocasión una íntima satisfacción para cualquier hombre.»
«Se trataba de una arquitectura, diríamos, de movimiento helado.»
«Recuerdo la mañana de un lejanísimo septiembre, cuando por primera vez tomé contacto con los famosos Dolomitas. Yo tenía quince años y la montaña se me había metido ya muy dentro, casi como un amor obsesivo».
«Como si la vida entera fuera una gran fiesta de disfraces...»
«Helados, experimentamos las condiciones de hipotermia que prefiguran la muerte».
«El 23 junio había una claridad difuminada. El cielo palpitaba de nubes grises.»
«Monique no sentía ninguna vergüenza, ningún remordimiento. Aquella compañía de una hora no le había prometido nada. No mentía.»