Publicaremos lo que nos gusta: los libros que nos han sorprendido, los libros que nos han hecho soñar, los que nos han dado consuelo, los que nos han ayudado a olvidar y los que nos han susurrado quienes somos.

«Las noches eran distintas: la pasión no la llevaba ni la sacaba de ninguna parte. No era más que una extensión de la amargura de sus días.»
«Hay unas pequeñas rosas rosadas sobre el escritorio. Qué extraña tristeza suelen desprender las rosas de otoño…»
«La gente desbordaba la pista de baile, se desparramaba por el jardín iluminado con antorchas.»
«Como no estábamos en ningún lugar concreto podíamos ser lo que nos viniera en gana.»
«No se puede ser feliz solo por haber alcanzado una meta. El desarrollo sostenido, el movimiento es lo que da la felicidad.»
«El sentido de su vida se materializaba ante él.»
«Si te preguntáramos, tú tampoco sabrías explicar por qué la vida es cómo es. Y así tiene que ser.»
«Donde sea que mire el resto del día siempre hay un rayo de luz en las flores y las siento profundamente como parte de la presencia total de la casa.»
«Todo a punto. En pocas horas se despertarán. Palermo duerme, pero con un ojo abierto.»
«En el suelo, en un lugar difícil de alcanzar con la vista, las hojas secas ejecutaban un baile como de esqueletos.»
«Las imágenes vuelven a mi mente como encuadres que flotan livianos después de haberles quitado el sonido. Shuiling y yo sentadas en un asiento doble dentro del vehículo, cerrado herméticamente.»
«Es este esfuerzo de ausencia voluntaria, de desarraigo querido lo que yo llamaría errancia.»
«tengo miedo, soy mujer, soy hombre, doble. siento mi cuerpo alejarse de mi cuerpo... no quiero ser doble, ¿quién soy?»
«Cuando nos encontremos lejos de este pequeño pueblo en el que hemos nacido y vivimos, cuando por fin sintamos nacer dentro de nosotros el amor y la nostalgia por las cosas que hoy nos rodean ...»
«Nos turnamos para dormir y conducir y solo tuvimos que gastar dinero en motel dos veces. Eso fue en octubre, después de casarnos en un pesquero, un domingo azul claro del Atlántico.»
«Creo que salí a ver el amanecer del día siguiente, el día siguiente a mi primera visión de la única, la auténtica Katherine Mortenhoe.»