viernes, 22 de julio de 2011

El futuro del periodismo

Por Luis Fernando Afanador
Los premios Pulitzer se entregan desde 1917 y conservan un gran prestigio en el mundo del periodismo. Antes de morir, Joseph Pulitzer dispuso su creación.
Los premios Pulitzer se entregan desde 1917 y conservan un gran prestigio en el mundo del periodismo. Antes de morir, Joseph Pulitzer dispuso su creación.

LIBROSLas consideraciones formuladas hace más de un siglo por Joseph Pulitzer sobre el papel de periodismo continúan vigentes.

Sábado 2 Julio 2011
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Sobre el periodismo

Joseph Pulitzer

Gallo Nero

142 páginas

Joseph Pulitzer, periodista norteamericano de origen húngaro, vivió entre 1847 y 1911. Es conocido por los premios que llevan su nombre y que cada año, en el mes de abril, consagran a periodistas, escritores y músicos. También, por ser el fundador de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, una de las más prestigiosas del mundo. Pero si no tuviéramos en cuenta estos aportes, si los borráramos para siempre, hoy igual estaríamos hablando de él por la forma certera en que definió los fundamentos del periodismo. Pocos pueden lograr eso de ser más importantes que los premios que otorgan o las instituciones que fundaron. A Alfred Nobel no le ocurriría lo mismo. Sin sus premios, Nobel sería recordado como el sujeto ambiguo que inventó la pólvora.

¿Cómo es posible que alguien que nació en el siglo XIX y no conoció ni la radio, ni la televisión, ni Internet, nos hable en el presente? El legado de Pulitzer no solo sigue vigente: hace parte indispensable del futuro. Sus consideraciones sobre el rumbo del periodismo arrojan luces en un momento en que esta actividad ve un porvenir incierto.

En 1904, el director de The North American Review había criticado la Escuela de Periodismo de Columbia, básicamente porque intentaba profesionalizar un oficio imposible de profesionalizar: las cualidades del periodista son innatas. Como ejemplo ponía al propio Pulitzer, quien había aprendido de manera empírica. Pulitzer le respondió mediante una larga carta donde expone sus puntos de vista. Con el tiempo, esta carta se ha convertido en una referencia obligada sobre lo que debe ser el periodismo. Un acierto de la editorial independiente Gallo Nero traducirlo al español y publicarlo. El libro incluye, además, un ensayo no menos importante acerca de “El poder de la opinión pública”.

El periodismo se aprende, creía Pulitzer. Por eso hay que enseñarlo bien, con las materias adecuadas. Un periodista debe tener fundamentos básicos de historia, economía, sociología, derecho, literatura, lenguas modernas, en fin, de las diferentes disciplinas humanísticas. Y, por supuesto, debe aprender a escribir. “No hay otra profesión en la que el arte de la escritura sea tan importante como en la de periodista”. La escritura, no se cansa de repetirlo, debe tener precisión, claridad, concisión y contundencia. Con ese estilo –y una diagramación innovadora–, Pulitzer convirtió al modesto periódico World en uno de los de mayor tiraje en Nueva York. Antes había hecho lo mismo con el St. Louis Post-Dispatch. Un estilo que tiene matices, de acuerdo a cada sección del periódico. Puede ser polémico, descriptivo, analítico, satírico, expositivo, crítico, narrativo. “Un editorial argumentativo sobre un arancel no debe escribirse en el tono que sería apropiado para la conmovedora descripción de una madre que busca a su hijo desaparecido. Tampoco debe parecerse una disección satírica de un político a un informe sobre un caso de bancarrota”. El director, con su buen oído musical, es el encargado de que nadie desafine.

No les caería mal a ciertas facultades de Periodismo –y a ciertos periódicos– repasar
dichas enseñanzas. Con toda su importancia, ese no es el meollo del asunto. Para Pulitzer, el eje del periodismo es la ética, la función pública y la independencia. “Por encima del conocimiento, las noticias, la inteligencia, el alma de un periódico yace en su sentido moral, en su coraje, su integridad, su humanidad, su consideración a los oprimidos, su independencia, su devoción al bienestar público, su anhelo de proporcionar un servicio público”. Un periódico puede ser un negocio –los de Pulitzer lo fueron–, pero el interés comercial nunca debe primar sobre el interés periodístico. Cuando los gerentes mandan en las redacciones y se hacen oír más de la cuenta, como es la tendencia actual, el periodismo se prostituye.

Tal vez no sepamos en qué soporte se hará el periodismo del futuro, pero si ha de sobrevivir, tendrá que tener en cuenta las consideraciones de Pulitzer. “Nuestra república y su prensa triunfarán o caerán juntas”.