“Actas relativas a la muerte de Raymond Rousell” Leonardo Sciascia. Editorial Gallo Nero

Autor: Montag

Primero de todo, una recomendación y una humilde petición. La recomendación va dirigida a los lectores. Recomiendo leer primero el fantástico, con mayúsculas, estudio de Julio Reija sobre Leonardo Sciascia, y luego leer la obra en sí. Creo que es preferible leerlo así. Tras leer dicho estudio, que yo hubiera puesto a modo de introducción, se entiende perfectamente al autor, a su contexto, y la novela gana muchos enteros. Se corre el riesgo que al leer primero la obra, no se lea lo otro, o si no se tiene mucho interés en el autor no se le preste mucha atención, y se pierda sin duda lo mejor. La petición, humildísima, va a dirigida a la Editorial Gallo Nero. Esta es que si pueden cambiar dicho orden en posteriores ediciones.

Había leído varias obras de Sciascia. Un autor simplemente fascinante. Cuando acometí esta lectura, breve en extensión, la obra me dejó la sensación de no haber leído nada que no hubiera leído ya. ¡ Ay si hubiera leído primero a Julio Reija !. Este hizo que cambiará por completo mi percepción. Voy a intentar desgranar lo que Reija expone.

Como reza en la contraportada, “Escrito en 1971, Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel es un relato-investigación sobre la muerte del poeta francés Raymond Roussel que tuvo lugar en 1933 en un hotel de Palermo por sobredosis de barbitúricos, según el informe oficial”. El caso es desgranado, paso por paso, sin dejar cabos sueltos. pero la verdad es que hay muchos cabos sueltos. El caso se cerró con auténtica precipitación, donde el suicidio era una hipótesis que simplemente las autoridades italianas de la época – años mussolinianos – se negaban siquiera a valorar. El suicidio no tenía cabida. Sería como admitir que hay motivos para no querer vivir, para no ser feliz, y ningún poder establecido quiere admitir esa posibilidad. Las autoridades cerraron el caso rápidamente y hasta cuatro décadas después nadie se interesó por él. Tuvo que ser Sciascia. ¿Quién si no?

La lectura es amena, pero pronto vemos que no hay sorpresas, que incluso no hay solución posible. El caso se presenta, hablan los testigos, se habla del fallecido – el súbdito francés Raymond Rousell, artista francés – y se llegan a las conclusiones. Sciascia nos presenta su tesis: para él no fue sino una sobredosis, un accidente lo que acabó con la vida de Rousell, descartando el suicidio o que su compañera estuviera de algún modo implicada. Pero ni esto está claro del todo.

Una vez leída la obra, comienza lo bueno. Tras haber leído a Sciascia en otras novelas, me sentía realmente fascinado por el autor de Agrigento. No siempre esa fascinación la podía transformar en palabras. Leer a Reija ha sido como leer mis pensamientos. Lo que siempre pensé sobre Sciascia, aqui lo encontré, escrito por otro de manera magistral. Al acabar su estudio, ya veía esta pequeña obra de otra manera.

Veamos. ¿Cuáles eran los pilares del pensamiento de Sciascia? Una neurosis racionalista, una busqueda de la razón, más importancia a la verdad que a la propia razón. Sciascia no sentía especial admiración por la figura de Rousell. Sin embargo le mueve la idea de razón y de sobre todo de verdad: ¿Por qué las autoridades no pusieron la causa de la muerte? Sus escritos evidencian ansía por dar con ella, VERDAD, anteponiendo el fondo a la forma. Escribe contra la injusticia, o más bien contra la falta de ella ( de justicia ), contra la conformidad de una sociedad encantada de convertirse en un rebaño.

A Sciascia le interesaba  escribir las cosas de hoy, de su momento. No caigamos en la tentación de coger cualquier texto del pasado para hablar sólo de él y aprovechar para algo así como exonerar al presente. Ese es un lujo muy corriente que no nos deberíamos permitir. El autor siciliano se pregunta: ¿ por qué nadie hoy día lo hace? Pregunta no sólo válida al contexto italiano, y al  de los años 60′ y 70‘, sino también al nuestro de hoy, ¿ Por qué no?.

Sciascia escribe contra los efectos negativos de la eterna consolidación del poder, donde exhibe su desconfianza razonada ante los discursos oficiales. Al darnos cuenta de esto, entendemos de golpe la novela que antes tal vez nos dejara algo fríos, y esto es  que lo que Sciascia escribe no es que haya una confabulación contra la verdad sino más bien una incapacidad para acceder a ella, un desapego a la verdad para permanecer dentro de una cómoda ignorancia. Leyendo los textos sciascianos se observa que a más se busca esa dorada verdad, esta más parece emborronarse. La conclusión a la que llegamos es que legar a ella, saber qué ocurrió con Raymond Rousell, es imposible. El caso es irresoluble. Eso es lo realmente inquietante.

Sciascia sabe que su tesis de una muerte accidental, choca con el hecho que Rousell dejará testamento como si supiera que algo le iba a ocurrir. Pero el hecho es que el hecho que nadie investigara esto, qué nadie se lo planteara, qué la autoridad competente siquiera investigara esa posiblidad, es lo que aterra a Sciascia, que a nadie le importe la verdad. Esa es la conclusión de la novela, absolutamente aterradora. Viéndolo así, es una novela fantástica. Y verlo así, es gracias a Julio Reija, es mérito de él. También puede ser que haya quien haya visto esto sin la ayuda de Reija. Yo, necesité de su, sin duda, más que estimable ayuda. Chapeau!!

Tras leer a Sciascia, sus relatos policíacos, una idea queda flotando, realmente inquietante, en el aire, más aún que no haber podido averiguar un caso de un asesinato o que un asesino en serie siga campando a sus anchas, y esta es que el lenguaje, nuestro lenguaje, es completamente incapaz de transmitir la verdad.

Enhorabuena a la editorial GALLO NERO por su labor editorial por haber hecho llegar esta pequeña joya a las librerías