domingo, 3 de junio de 2012

Muchos matrimonios – Sherwood Anderson

Autor de Winesburg, Ohio (1919), un clásico considerado por Auster “una de las grandes obras maestras de la literatura moderna norteamericana”, Sherwood Anderson (Camden, Ohio, 1876 – Colón, Panamá, 1941), fue, además, quien descubrió su vocación literaria a un joven Faulkner, que se refería a su amigo como “el padre de mi generación de escritores norteamericanos y de la tradición literaria norteamericana que nuestros sucesores llevarán adelante”. Y no podemos dejar de apreciar su legado en los retraídos silencios de algunos personajes de John Cheever, en las visiones redentoras de los de Flannery O’Connor, en el sufrimiento de los marginados de Carson McCullers, o en la actitud vital de los que describe Alice Munro en sus primeros trabajos. LEER MÁS

Sin embargo, como Raymond Carver nos recuerda en su artículo sobre las Selected Letters de Anderson, su estrella y su éxito declinaron pronto y las malas críticas no dejaron de sucederse a partir de 1925, llegando incluso a ser, personalmente, objeto de parodia en uno de los escritos de su protegido Hemingway, sin que por ello cediera en su empeño creador, convencido de haber “escrito unos cuantos relatos que son como piedras que voy dejando a lo largo de la carretera, tienen solidez y allí permanecerán”.

Muchos matrimonios (1923), perteneciente todavía a su etapa más inspirada aunque fuera objeto de duras críticas por su contenido, nos presenta a John Webster, vecino de una pequeña ciudad del Norte industrial, que, de repente, después de veinte años de matrimonio, comienza a sentir cierta indefinida extrañeza, a notar una exaltada sensación de novedad, percibiendo a su alrededor detalles y matices antes ocultos, y descubriendo los sentimientos que le provoca su secretaria Natalie Swartz con la que decide fugarse abandonando su fábrica de lavadoras y a su familia para dar un nuevo sentido a su vida.

Pero antes, obsesionado con dar explicaciones a su hija adolescente a la que sabe que no volverá a ver, desgrana ante ella, con la convicción fanática del visionario, los pormenores de su fracasado matrimonio, desde las accidentadas circunstancias de su comienzo hasta la asfixiante monotonía de su final, apartando la tapa de ese “pozo de pensamientos inexpresados” que todos tenemos en nuestro interior, para hacer comprender a su hija la necesidad de aprender a vivir y la honestidad de su decisión.

Aunque lo que en principio podría tomarse como el habitual intento de enaltecer los propios sentimientos para que su nobleza justifique nuestros actos o al menos los haga perdonables, es en realidad la expresión del rechazo a la mentalidad puritana estadounidense representada por la actitud fría y silenciosa de la mujer de Webster, de la que este afirma que “todo lo que había aprendido en la vida era un hábito de sumisión teñido de resentimiento”. Una rebelión, pues, contra los estrechos cauces que ayudan a mantener aquellos escritores que, según ironiza Anderson, “nos han recordado constantemente el código moral y las virtudes esenciales”. Y un conflicto este de sobras conocido por el autor que, en 1916, el mismo año en que publica su primera novela, se divorcia y abandona a sus tres hijos.

Así, entre sutiles descripciones que recuerdan imágenes de Edward Hopper y sinceras reflexiones sobre la vida natural y la impostada, Anderson nos habla de la “dicotomía entre espíritu y carne” que perturba a su protagonista y de las consecuencias de una relación en la que no cabe el calor de los cuerpos ni el de las palabras.

Rafael Martín

FICHA DEL LIBRO

Título: Muchos matrimonios | Autor: Sherwood Anderson | Editorial: Gallo Nero| Páginas: 114| Precio : 19€ | | Reseñado por Rafael Martín