Kanikosen (Takiji Kobayashi y Go Fujio) Gallo Nero, 2014.
Rustica con solapas. 16,5 x 23 cm. 176 págs. B/N. 19 €

Una de las mayores complejidades a la hora de aprender japonés, al menos a mí me lo supone, es lo intrínsecamente que están ligadas las formas de la lengua al sistema social nipón. Es decir, el conocer la posición social de la persona que tienes delante es fundamental para saber cómo dirigirte a él en los términos adecuados: utilizar un pronombre u otro, una partícula determinada, un verbo o algún tipo de estructura que se utiliza en el día a día.

De ese tipo de relación en ese entorno social podemos ver reflejados algunos aspectos en los mangas comerciales que a través de personajes jóvenes buscan romper el statu quo oponiéndose a ese sistema de valores, pero que a la larga no dejan de formar parte de esa masa que los perpetúa a pesar de su rebeldía social. Un ejemplo canónico de este sistema de construcciones narrativas en torno a lo social es Vegeta de Dragon Ball, un villano que quiere destruir el mundo pero que a la larga se integra en la sociedad siendo padre de familia e incluso protegiendo a la civilización que pretendía destruir. Y ahí, en mi opinión, es donde falla ese aspecto revolucionario de los personajes, el valor de la comunidad de trabajar por la nación que en el pasado consistía en trabajar por su señor y hoy en día pasa a ser convertirse en un salary man a manos de una megacorporación. Y es que el sacrificio por un bien mayor está ligado a la cultura japonesa hasta el punto que el suicidio ritual estaba consagrado a evitar el ridículo, la vergüenza y el desprestigio social.

De los mangas editados en España, que no son pocos, apenas encontramos títulos que busquen subvertir esos arquetipos falso-revolucionarios, ya que las conductas individualistas son mostradas como egoístas y contraproducentes para la comunidad. En Kanikosen de Takiji Kobayashi y Go Fujio, editado por Gallo Nero, encontramos cómo el sentido de comunidad se describe como revolucionario para cambiar una comunidad: el individuo representa un ser cruel y déspota mientras que la masa despierta para luchar por sus derechos.

Kanikosen es la adaptación al manga de la obra del mismo título publicada originalmente en 1929 y escrita por Takiji Kobayashi, considerado como el gran escritor proletario japonés. La obra es fruto de las investigaciones del autor en torno a las prácticas que las grandes empresas pesqueras desarrollaban a principios del siglo XX. La obra en cuestión se convirtió en un texto popular a la vez que el gobierno la prohibió, ya que cuestiona de principio a fin el sistema político y social japonés de aquel momento, que seguía abonado a dos tendencias: por un lado la feudal en los aspectos sociales (trato del empresario al obrero), y por otro al capitalista en el sentido económico.

Kanikosen es, salvando las distancias, un equivalente a El acorazado Potemkin, y en él se nos muestra hasta qué punto se ha degradado esa idea de la unidad nacional en pos de un bien común. Asakawa, el represente de la empresa cangrejera y supervisor en el barco, se dirige a los trabajadores en estos términos: “Luchamos para demostrar quién es superior, nosotros súbditos del imperio japonés, o los malditos rusos. Si perdemos esta batalla, los japoneses que tengan dos cojones deberían hacerse el harakiri o tirarse a las aguas del Kamchatka. No toleraré que perdamos contra esos lerdos rusos […] Pero para cumplir con este deber para con el imperio japonés debéis saber que cabalgaremos las olas enfurecidas del mar de Ojotsk. Es la misión de nuestra vida” (pag. 33). Hay que tener en cuenta que este discurso se emite pocos años antes de que Japón emprendiese su política expansionista y ultranacionalista. Pero esas palabras no quedan muy lejos de las que solemos oír del presidente del gobierno español actual cuando dice cosas como: “nuestro esfuerzo está empezando a dar frutos” o “la mayoría silenciosa”. Es decir, el discurso patriotero para asumir excesivos recortes de libertades y el sacrificio de la mayoría.

Kanikosen es un retrato que va más allá del periodo y la zona geográfica descrita pero que aboga por una reflexión del espacio social moderno, que es al que llegan los pescadores cuando se dan cuenta de que son mayoría, y que si falla una revolución hay que hacer otra. Se trata de levantarse y luchar, de que el honor está en reaccionar y la vergüenza es no hacerlo. Ese espíritu forma parte de la forma que Takiji Kobayashi tenía de entender la lucha política. Si una iniciativa era aplastada, empezaba otra. Como ya es sabido, el autor fue torturado hasta morir por lo políticamente contraproducentes que eran sus textos para con el sistema y por su actividad política. En el cómic nos encontramos como prólogo y epílogo el velatorio del autor.

Kanikosen es una obra altamente recomendable, por lo que supone de toma de conciencia y por la revelación de un periodo de la historia de Japón bastante desconocido para la mayoría de occidentales que rompe con la idea de estatismo y uniformidad que muchas veces ligamos a esta cultura. También supone un gran descubrimiento en lo que a publicación de distintas temáticas de manga se refiere.

Miguel A. Perez-Gomez