RESEÑA
W. C. Heinz: El profesional

Traducción de Ricardo García Pérez. Gallo Nero. Madrid, 2013. 381 páginas. 21,00 €

16-06-2013

“El profesional es la única gran novela de boxeo que he leído”, aseveraba el insigne Ernest Hemingway, una afirmación recogida dentro de esta primera edición española del libro de W. C. Heinz (1905-2008), uno de los más prestigiosos periodistas deportivos en EE.UU., corresponsal de prensa durante la Segunda Guerra Mundial y autor, junto con Richard Hornberger, de la popular M.A.S.H. A novel about three army doctors, llevada al cine en 1970 por Robert Altman y convertida posteriormente en serie televisiva de gran éxito. Junto a grandes nombres como los de Truman Capote o Tom Wolfe, Heinz contribuyó a instituir a mediados del pasado siglo el denominado “nuevo periodismo” (new journalism), designador semántico de una renovadora corriente periodística basada en una dimensión estética con sustrato narrativo común a la literatura.

Al igual que otros escritores de su generación -por ejemplo, Gay Talese y su célebre artículo “Joe Luis: el rey en su madurez”-, Heinz se interesó por el sugestivo -e inquietante- mundo del ring, cuya esencia básica es la lucha -y el americano, sin duda, es un pueblo que ama la competición y los deportes -. Metáfora de la vida, el boxeo, según el protagonista de la novela, responde a la “ley esencial” del ser humano, la supervivencia del más apto: “Es una pelea, un hombre contra un hombre, y si vas a derrotar a otro hombre, lo derrotas por completo. No le matas de hambre, como intentan hacer en el mundo competitivo, elegante y limpio del comercio. Le dejas allí, tumbado”. Antiguamente, los hombres eran guerreros y cazadores; hoy, nuestros modernos deportes -nos viene a decir Heinz- no son sino nuevas versiones, refinadas, de los sangrientos encuentros primitivos. Incluso el béisbol -su otra gran pasión deportiva, presente en el relato- podría escenificar la acción de arrojar una piedra, golpear con una estaca y huir del enemigo…

En El profesional, el periodista Frank Hughes —álter ego del autor— acompañará al boxeador Eddie Brown y a su mánager Doc Carroll durante los días previos al gran combate por el título mundial; un largo mes de preparación -física y emocional- para convertirse en campeón de los pesos medios, cima ansiada que en el caso de Brown culmina nueve años de carrera y en el de su mánager toda una vida de sinsabores dedicada al cuadrilátero. Los entrenamientos diarios, las carreras matutinas, las relaciones con otros púgiles y con la prensa, los sacrificios familiares, el vínculo con su preparador son detallados por Heinz mediante la voz narrativa del periodista -combinada con la de a quienes se dirige-, en un recto ejercicio de indagación, de sensibilidad para percibir aspectos generalmente inadvertidos y construir así una semblanza desmitificada de la clásica historia de sacrificio y superación personal hasta lograr el triunfo y la popularidad.

La admiración de Hemingway por la narrativa de Heinz se justifica en el estilo, verdaderamente característico del autor de El viejo y el mar que, de hecho, presenta la novela: sobre todo, en la escueta mención objetiva de los hechos, con gran realismo -a la vez que no renuncia a intervenir, a dar su visión personal sobre los acontecimientos-, frases cortas y diálogos rápidos, recogidos en estilo directo, que introducen “saltos atrás” que van completando el perfil humano del boxeador, lo que provoca un desarrollo discontinuo de la acción con un desenlace, en cambio, muy rápido -el inicio de un combate que solo supone el principio del final para los contendientes- que Heinz traslada al papel deshinchado de retórica y con aparente prosaísmo, evitando lo melodramático, en una técnica de “anticlímax” muy propia de la narrativa hemingwayana.

Por José Miguel G. Soriano